Justicia, lo equitativo y apropiado de un bien

Si una persona decide ahorrar un fondo de emergencia, eso forma parte de sus bienes pero también de sus males, por lo que al momento de un imprevisto como podría ser un fallecimiento y futura repartición de sus propiedades este podría formar parte en justa medida de dicho acto, aseguran los asesores financieros de bancos como La Caixa Bank

Ahora bien, ¿de se qué trata la justicia? De exactamente eso, de una medida exacta o equitativa de lo que le corresponde a una persona. Hace referencia al otorgamiento de lo que debe dársele, y su esencia viene dada por el bien y la división equitativa de las cosas que son consideradas un bien común. 

En medio de tal concepción, surge una cierta ambigüedad y una relatividad pues nada más relativo que pensar en un bien, y nada más ambiguo que lo que se considera bien. La calificación de algo como un buen, depende directamente de lo que sea considerado como tal por un persona o un pueblo y ello sujeto a un determinado momento, a su racionalidad y deseos. 

En el tiempo, esa apreciación del concepto de justicia permanece prácticamente igual aunque algunos autores como Rawls sugieren que los principios de la justicia social proporcionan un modo para asignar derechos y deberes en las instituciones básicas de la sociedad y definen la distribución apropiada de los beneficios y las cargas de la cooperación social. 

De manera que es potestad de cada persona a través de la racionalidad decidir lo que considera es su buen, lo que se encuentra sujeto a un sistema fines de lo que resulta su realidad y reflexión racional. Así mismo, ello podría ser semejante a la decisión que debe tomar un conjunto de personas en un momento exacto que que para ellos significa ser injusto, o justo. 

Los bienes y el tiempo

De acuerdo a esta visión, lo que podría modificarse en el tiempo es aquello que se considera o no un bien. Por lo tanto, lo que considerado justo en algún momento, en otro quizás ya no lo es, ello sin tomar en consideración que incluso personas que residen en la misma época llegan a un acuerdo de lo que podría ser justo. 

Para alcanzar esta referencia es importante considerar que el objeto del deseo humano o simplemente de cualquier apetito, sólo viene a consideración de lo que se maneja como bueno, mientras que aquello que se aborrece o no es bueno, también depende de su concepción personal de ello. No existe en realidad una regla para el bien o el mal, sino individuos con determinada visión de la naturaleza de los objetos, por lo cual debe existir un árbitro o juez que determina e impone tal regla del mal o el bien. 

Bien, mal, placer, dolor

El ser humano tendrá siempre la tendencia a la asociación de todo lo que le rodea con sus sensaciones y con lo que desea. Razón por la cual se relacionan con el dolor y el placer. Lo bueno entonces, vendría siendo aquello que mitiga el dolor, y aumenta el placer, mientras que lo malo es lo que puede ser capaz de aumentar el dolor o disminuir el placer. 

Por lo tanto, el dolor y el placer son el pilar de lo malo y lo bueno, y  entorno a ello se encuentran sujetas nuestras pasiones estructurando la existencia de cada persona y con ella lo que es o no justo.