Media legalidad de las asociaciones cannábicas

En Cantabria tienen al menos 28 colectivos vinculados al consumo, estudio o uso de esta sustancia, todos se encuentran registrados en sus asociaciones. Al caer la tarde en el club al menos una decena de socios comienza a fumar, juega billar y charlan recostados en los sofás. El local se encuentra en Santander, es grande, de paredes coloridas, cuentan con un mostrador en la entrada, y alberga una de las asociaciones o clubes cannábicos reconocidos en Cantabria.

Es un lugar para la reunión de amigos y gente de confianza, explica su secretario, un lugar donde nos podemos reunir y estar tranquilos. Recalca que son todos mayores de edad, y todos pueden consumir lo adquirido en el local, que todos se encuentran registrados y de alguna forma, todos son responsables en cumplir una legalidad que no los absuelve de todo. Se encubren con lo que marca la ley.

En la región cuentan con no menos de 28 colectivos vinculados con el consumo, estudio o uso del cannabis, distribuidos por toda las regiones de Santander, Castro Urdiales, Castañeda, Torrelavega, Ampuero o Camargo. Todos aparecen en el registro de asociaciones de la Consejería de Justicia y Presencia del Gobierno de Cantabria. Los nombres están hechos de acrónimos a partir de palabras como “Green”, “terapéutica” o “cannabica”. Desde el 1 de diciembre del 2015, y en virtud de un decreto real, las funcionarias de Presidencia les inscriben dentro del epígrafe 103.

Existen dos trámites de construcción. Su existencia, que ha crecido y se ha sofisticado en los últimos años, ha despertado un nuevo debate, multiplicando preguntas. ¿Debe regularse o legalizarse el uso del cannabis? ¿Se debe legislar con concreción sobre los clubes cannábicos? ¿Qué papel juegan en la sociedad? ¿por qué perviven en esta especie de limbo legal? Ahora que el país vasco ha dado un nuevo salto para la regulación de este tipo de colectivos la cuestión regresa a la pelea.

Renedo Abogados y Antonio Bezanilla, del despacho, asesora a cinco de ellas (han estado haciéndolo con 11) y conoce a fondo el funcionamiento, su idiosincrasia social y legal. Todas se mueven en el terreno de la alegalidad. A grandes rasgos, explica, nacen y se parapetan al abrigo de dos cuestiones: los derechos constitucionales de la institución, y la doctrina de consumo de cannabis. La primera señala la permisividad en el consumo de cannabis (una sustancia ilegal, al igual que el consumo y su venta) cuando se realiza entre consumidores frecuentes, que acrediten esta adicción o necesidad; que ese consumo se da en un lugar cerrado, concreto; que se trate de pequeñas cantidades, y que se realice de forma inmediata: debe ser consumidas  en el mismo lugar al de la adquisición. Quedará eliminada toda apología del cannabis, es decir, toda promoción o publicidad en su uso.

Desde septiembre del 2015 se emitió una sentencia del Tribunal Supremo que cambia las tornas a nivel nacional. Tiene relación con una asociación bilbaína que se aproximaba a los mil socios. La sentencia, que sin embargo está cuajada de objeciones y votos particulares, señala que se han reventado las costuras del consumo compartido, se comprende de esta forma, se ha quebrado el espíritu inicial de autocomposición, alejada de la compraventa, el cultivo o el mero hobby. La sentencia ha modificado sustancialmente la situación, ahora la constitución asociativa se mira caso por caso, explica Bezanilla “con una especial vigilancia de la creación de posibles peligros. De igual forma, el abogado considera que, con la sentencia, han perdido la oportunidad, para abordar la cuestión con responsabilidad y cabeza.

Ya son tres años en los que la Fiscalía interviene cada vez que se pretende constituir una asociación así. Se abren unas grandes diligencias para averiguar si hay constitución de un delito, y en cambio, el fiscal antidroga de Cantabria, Ángel González, realiza una entrevista con el presidente, el secretario y el tesorero de la asociación en ciernes. Para el 2014, González consiguió entrevistarse con unos 15 representantes de asociaciones. Pasado el tiempo , sobre dos de ellas pesa ya un escrito de acusación (previa ejecución de la policía), bien por tráfico de drogas, bien por la asociación ilícita (una acusación esta último que introduce la sentencia del Supremo antes mencionada). No hay forma de alegar que no conozcas las reglas del juego.

Bezanilla confía en la viabilidad futura de este tipo de asociaciones, cree en el hecho federativo, en el que ya se ha trabajado. Los ve como entes que pueden crecer, diversificarse y ser útiles. En el año 2014, la fiscalía pudo constatar su preocupación por el incipiente asociacionismo en torno al cannabis y la ruptura de la doctrina del consumo compartido de las personas. Además sobre el papel que deben tomar en este juego.

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